Prostitución y espionaje en la Barcelona de la Primera Guerra Mundial

El pasado jueves 12 de marzo, los alumnos del máster de periodismo de viajes pudimos conocer una Barcelona completamente diferente. El profesor y escritor David Revelles fue nuestro guía a través de una ruta temática en torno a la ciudad durante los años de la Primera Guerra Mundial.

Entre muchas de las curiosidades que el periodista y también guía nos relató sobre la ciudad condal durante aquellos años destacan las historias relacionadas con la prostitución y el espionaje.

Madame Petit (Foto: Cristina Knight)

Madame Petit (Foto: Cristina Knight)

Adentrándonos en el barrio del Raval, en la calle Arc del Teatre, pudimos ver lo que queda del antiguo prostíbulo de lujo de Barcelona, el Madame Petit, o como el mismo Revelles definió “el Tibidabo del amor”.

Este lugar pasó por su máximo esplendor entre 1915 y 1920. Por aquel entonces era conocido por sus innovadoras condiciones higiénicas, con la incorporación de bidés en los baños y la constante renovación de toallas después de cada visita. Disponía también de un restaurante y un ascensor en cada planta del edificio. Barcelona se había convertido en una ciudad bulliciosa, donde la droga, la bebida y las partidas de póker mantenían a muchos despiertos hasta altas horas de la madrugada. Y Madame Petit era el sitio de moda.

Pero la vida de este famoso lugar de encuentro fue muy efímera. Con el cierre de los burdeles en 1956 el lujoso y extravagante Madame Petit pasó a ser una pensión, conocida como “Pensión Los Arcos”, que siguió funcionando como prostíbulo.

Sólo quedan paredes y algún que otro azulejo, pero si uno deja volar su imaginación puede trasladarse a aquellos días en los que “Madame Petit” era considerado uno de los burdeles más importantes y lujosos de Europa. Años también donde el alcohol, el baile, el juego y sin duda alguna, la cocaína, eran los protagonistas de aquella vida bohemia.

Siguiendo la ruta, abandonamos el barrio chino para encaminarnos hacia el tramo final de la misma, parando en el hotel cuatro naciones, localizado en la Rambla y protagonista de la última de las sorpresas que Revelles nos tenía preparadas: el espionaje en Barcelona durante la Primera Guerra Mundial. En este emblemático hotel se alojaron personajes tan dispares como Bufallo Bill y Einstein, y es también donde el escritor Jordi Solé sitúa su obra Ciutat d’espies. De hecho, uno de los personajes del libro es el actual recepcionista del hotel, amigo en la vida real del escritor.

Debido a la posición neutral de la ciudad durante la Guerra, fueron muchos los espías de ambos bandos que la eligieron como lugar para pasar desapercibidos, y el “cuatro naciones” se convertía en su escondite particular. Uno de los personajes más conocidos fue Manuel Bravo Portillo, miembro de la policía de Barcelona y que trabajó como espía para los alemanes. El español acudía con frecuencia al hotel para encontrarse con su amante.

En definitiva, esta ruta temática muestra la otra cara de Barcelona durante la Primera Guerra Mundial. Una Barcelona diferente y desconocida por muchos.

A continuación se puede ver un vídeo que resume la ruta de David Revelles. Está en catalán, pero la ruta se puede hacer en castellano e inglés también.

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