Una tarde de cañas con Unamuno

salamanca

La ciudad de Salamanca dobla su población durante el curso escolar con unos 40.000 estudiantes universitarios que abarrotan cada jueves las 60 cervecerías de la ciudad. Teniendo una plaza que fue declarada en 2005 Plaza Mayor de Europa, la vida en la calle está garantizada incluso en invierno, cuando el mercurio puede descender hasta los -14ºC.

Cuando pienso en la ciudad ideal para la jubilación, sin duda, es ella. Salamanca. No he visto demasiadas, pero la cara con la que pasean los mayores de 65 por sus calles, lo dice todo. La magia comienza ya en el camino. Los viajes en tren tienen algo de especial, sea cual sea el destino, pero esta magia es aún mayor cuando el objetivo es llegar a Salamanca. Os recomiendo disfrutar del trayecto a media tarde, con los paisajes castellanos bañados por la última luz del sol y aterrizar en la ciudad cuando ya ha anochecido. Pegad bien la nariz al cristal hasta hacer vahó cuando estéis llegando y deleitaros con el perfil de la catedral nueva bañado por la luz de la luna, es el primer espectáculo que nos brinda la capital charra incluso antes de llegar.
No hay que desaprovechar la confusión de la noche, Salamanca es bella de día, pero tremendamente enigmática a horas más intempestivas. La Plaza
Mayor, ese pulmón donde la sangre de la ciudad se oxigena para seguir rumbo al resto de lugares de su geografía. Se vuelve un escaparate de culturas a partir de las 8 de la tarde. El reloj siempre puntual, maneja la vida de sus habitantes.
Michael es el perfecto compañero de viaje. Lo encuentro tocando el violín, como siempre. Junto a su inseparable perro Ulises, como siempre. Michael lleva tocando su violín por las calles de Salamanca seis años, y la Plaza de Anaya es su lugar favorito. El mío también. Él me cuenta la historia del General Thiebault, que en la Guerra de la Independencia decidió tirar todas las casas que separaban su residencia (lo que es ahora el Palacio de Anaya, o lo que es lo mismo la Facultad de Filología) de la catedral, para poder así verla al abrir su ventana. No tenía mal gusto el general. Estudiantes, cantautores y algún que otro hippie opiáceo abarrotan los jardines de la plaza. Raro sería llegar un día y encontrarlos vacíos.
Las Catedrales, la nueva y la vieja, se levantan imponentes, impenetrables al paso del tiempo, como un roble centenario, ajado por las inclemencias de la vida, pero grandioso. Un astronauta y un mono comiéndose un helado, decoran la fachada oriental de la catedral. Unos elementos bastante poco ortodoxo que fueron colocados por los canteros que la restauraron en el s.XX, esta es sólo la versión oficial. Muchos coinciden en que fueron colocados ahí por algún ser extraterrestre.catedral
Aquí al lado de la catedral es, sin duda, el lugar idóneo para matar el hambre de media mañana. La cafetería de la Facultad de Filología abre al público en general. Yo he perdido la cuenta hace mucho tiempo de los bocadillos de tortilla que han preparado a mi costa. Ricardo y Manuel, dos de los camareros, son capaces de sacarte una sonrisa incluso a la ocho de la mañana cuando aterrizas todavía dormida para tomarte el primer café del día, antes de hacer un examen.
No se tarda mucho en darse cuenta, de que para caminar por esta ciudad, unas buenas zapatillas pueden ser tu mejor aliado. Los adoquines parecen puestos a dolor por absolutamente todos los rincones del casco antiguo. Únicamente se libra la plaza de la Fachada de la Universidad. Es curioso, ha habido veces que he pasado por aquí a las cuatro de la madrugada y hay gente con la cabeza levantada, la boca abierta y el brazo en alto intentando encontrar la rana encima de la calavera. A la mayoría nos lo tienen que chivar las gitanas que se encuentra por allí, a cambio de un lote de postales.
Pero no son sólo los edificios lo cautivador de esta ciudad. Su ambiente, finisecular, dieciochesco me atrevería a decir, cautiva a cada paso. Algo importante para crear este ambiente, ha sido la labor de inserción de cada edificio histórico, en una estancia útil para el día a día de los salmantinos. Sin ir más lejos, la Casa de las Conchas, uno de los emblemas del plateresco castellano, acoge hoy la Biblioteca Pública. Cuenta la leyenda, que detrás de una de las 300 conchas de Santiago que la decoran, se esconde una llave que abre el tesoro que se encuentra en el interior. Yo pienso que la ciudad en sí es el tesoro.
Miguel de Unamuno, salmantino de pro colaboró en gran medida a estas labores de inserción. Hoy es pieza clave para sus habitantes, y en cualquier rincón nos encontramos con homenajes a su persona.unamuno
El tiempo en esta ciudad, pasa deprisa y no me gustaría irme sin haber probado cualquiera de sus bares de tapeo, auténticas obras de arte hechas bocado. Hay muchos sitios para elegir, pero algunos nombres que no os podéis perder son Bambú, Patio Chico, El Reloj o Erasmus, un auténtico tour gastronómico que hará las delicias de cualquier amante de la buena comida.
Y qué mejor que un paseo en bicicleta hasta el río Tormes para bajar la comida.
El Puente Romano y el Lazarillo de Tormes nos reciben con los brazos abiertos. Aprovechad para ver el atardecer sentado en la hierba, dejando que algún que otro gato ronronee mientras se frota contra tus pies y que la brisa inunde de olores el ambiente. El reflejo en el río de las vidrieras de la Casa Lis, el museo de arte contemporáneo de la ciudad, te hará enamorarte de Salamanca si es que todavía no lo has hecho.La Casa Lis acoge cuadros de artistas como Miró, Dalí o Picasso, y es visitada al año por más de 400.000 personas. El plateresco es el estilo arquitectónico más presente en la ciudad. Pero Salamanca, tiene estilo propio, el churrigueresco.
El viaje llega a su fin. Siempre es difícil despedirse de esta ciudad, siento que cada vez que la dejo me arrancan un pedacito de mi corazón, y lejos se me plantea la vuelta. Y es que contradiciendo a un gran maestro que decía: “Que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”, os invito a que disfrutéis de Salamanca siempre que podáis.

CUADERNO DE VIAJE
Cómo llegar: Desde Madrid y Barcelona existen trenes directos hasta la ciudad con Renfe. Uno al día desde Barcelona, que pasa por diversos puntos del norte del país, y cinco desde la capital. El precio es elevado y ronda los 80€ ida y vuelta desde Barcelona y los 55€ desde Madrid. También hay algún vuelo directo con Iberia, pero no a diario puesto que el aeropuerto de Salamanca es poco transitado. Mayor movimiento tiene la estación de autobuses que conecta con casi todos los puntos de España por precios mucho más económicos, que rondan los 20€ por trayecto a los destinos más alejados.

Dónde alojarse: Hotel NH Puerta de la Catedral (Plaza Juan XXIII, 5. 37008 Salamanca (España) Tel. +34 923280829 E-mail: nhpuertadelacatedral@nh-hotels.com) Hotel de 4 estrellas y con una situación inigualable al lado de la catedral nueva. Habitaciones en torno a 120€ con desayuno incluido. Cuenta con gimnasio, spa y visitas guiadas. StudioHostal Salamanca (Calle Zamora, 2. 37002 Salamanca (España) Tel. +34 923280557) Un hostal destinado a gente joven con una excelente ubicación al lado de la Plaza Mayor. Habitaciones por 25€ la noche con desayuno incluido.

Dónde comer: Restaurante Santa Eulalia (Plaza de Santa Eulalia, 11. 37002 Salamanca (España) Tel. +34 923281236) Gastrobar de reciente inauguración en la ciudad. Cuenta con una carta de raciones y medias raciones con un precio medio de 40€/pax. y diversos menús que van desde los 12 a los 30 euros. Productos de temporada e innovación son las claves de este restaurante. Restaurante Plaza 23 (Plaza Mayor, 23. 37002 Salamanca (España) Tel. +34 923271353) ‘La nueva cocina de siempre’ es su lema. La ubicación es inmejorable y el menú ronda los 25€/pax. Bambú, Patio Chico, El Reloj ó Erasmus son sólo algunos nombres por los que podrás hacer un recorrido de tapas por la ciudad. Una opción más que recomendable con un precio medio de 1.80 pincho y vino.

Qué ver: El patrimonio artístico de la ciudad es inabarcable, pero lo que no os podéis perder es: Catedral Nueva y Vieja existe la posibilidad de subir a las torres, abierto todos los días de 10 a 13h excepto los martes. 3€/pax. El Palacio de Monterrey propiedad de la Casa de Alba, se necesita reservar cita previa Tel. +34 923212433, grupos de 25pax. El Convento de San Esteban abierto en horario habitual, no se permiten las visitas en horario de liturgia: 10h, 13h y 17h. La Casa de las Conchas y la Clerecía que se sitúan una enfrente de la otra. La primera, tiene horario de 10 a 21h, y la segunda sólo se puede visitar por las tardes, de 16 a 19h excepto los miércoles. La Plaza Mayor y la Fachada de la Universidad.

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