“El viaje es la base del conocimiento”

La curiosidad es una característica innata del ser humano. Es lo que nos motiva a buscar el porqué de todo lo que nos rodea. Y así como la curiosidad, la necesidad de viajar está en nuestros genes. Ambos son fundamentales en el origen de la ciencia.

“La ciencia o el conocimiento no existirían sin la existencia del viaje”, aseveró el arqueólogo y naturalista Jordi Serrallonga a los alumnos del Máster durante la clase “La Aventura de la Ciencia: el viaje como fuente de conocimiento y divulgación”.
A través de la historia grandes exploradores realizaron expediciones sin precedentes que revolucionarían la ciencia y la humanidad, como Charles Darwin (1809-1882), quien durante casi cinco años hizo una travesía por América del Sur, parte de África, Europa y Oceanía a bordo del Beagle. Las pruebas recabadas en esta expedición sentarían las bases de su libro El Origen de las Especies (1859).

“Si Darwin no hubiera hecho este viaje, jamás hubiera llegado a sus conclusiones”, dijo Serrallonga.

“La clave de que Darwin haya transformado la historia de la ciencia fue que era un buen observador. Observar es fundamental como viajeros, exploradores; esto nos ayudará en nuestra producción documental”.

Alexander Von Humboldt (1769-1859) se embarcó rumbo a Centroamérica y América del Sur, donde quedó fascinado por el vulcanismo y dedujo su relación con la evolución de la corteza terrestre, lo cual publicaría en su extensa obra “Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”.

“El deber en un viaje es recoger el máximo de datos posibles y trabajar como si pensáramos que no vamos a volver… La auténtica premisa del viajero perfecto es compartir el viaje. Transmitir los conocimientos adquiridos”, destacó el profesor.
Sin embargo, el viaje no sólo es el desplazamiento físico hacia un lugar distante, también puede llevarse a cabo a través de la mente.

“Cualquier desplazamiento no requiere de la obligación de que sea largo o extenso”, señala, “el viaje no siempre tiene que ser físico, puede ser virtual”.

El astrónomo Carl Sagan lo hacía a través de un monitor en la serie documental Cosmos: un viaje personal; Julio Verne, autor de La Vuelta al Mundo en 80 días, viajó a través de su imaginación, al igual que Emilio Salgari, quien escribió El Corsario Negro.

“Verne jamás tuvo la oportunidad de viajar por el mundo porque tenía un contrato con su editorial y se la pasaba el día escribiendo… Emilio Salgari describió perfectamente Asia y nunca estuvo ahí”.

Desde el momento que emprendemos un viaje comenzamos a adquirir conocimiento. El destino es sólo una excusa. Durante el trayecto podemos encontrar las respuestas a preguntas que nuestra mente no concebía y por ende, una nueva perspectiva de nuestro viaje y el mundo.

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